Una película no es más que una serie de fotografías en movimiento. Cada segundo en pantalla se conforma por 24 fotogramas que, unidos, dan lugar a la secuencia del filme. De ahí la importancia y relación nata que tiene la imagen con el mundo cinematográfico. Sin embargo, más allá de esta premisa, la fotografía siempre ha sido objeto de inspiración para que guionistas y directores lleven a la pantalla grande las historias que rodean al oficio del fotógrafo.